Historias y Mitos

 

 

La leyenda de Pratola

Pràtola se conoce con el nombreEl pueblo de la Virgen”. El origen del culto hacia María se remonta al descubrimiento de un cuadro que representaba la Virgen protegiendo a sus devotos, entre los cuales el Papa Celestino V, cubriéndolos con su manto. El cuadro está conservado en la capilla dentro del Santuario. Según la leyenda fue el homre Fortunato, a principios de 1500, quien encontró el cuadro. Tenía peste y se refugió entre las ruínas de una iglesia campestre, en el suburbio Torre, esperando su fin en aquel lugar sagrado. Soñó una Mujer guapísima, que llevaba un vestido rojo y un manto celeste,  que se presentó como la “Liberadora”, asegurándo la curación de la peste para él y para todo la gente de Pratola. Fortunato, al despertarse, vio entre los derribos un “ojoque lo miraba fijamente; excavó y vio una figura divina, que le hizo exclamar: “¡Virgen, libéranos!”. La gente acudió numerosa y se decidió llevar la imagen a Pratola. Pero hubo una contestaciín de los vecinos de Sulmona que querían quedarse con la prodigiosa imagen.

 


 

Entonces se decidió resolver la contienda dejando a los bueys elegir el lugar hacia el que dirigirse. Los habitantes de Sulmona ataron al carro siete pares de animales, pero el carro no se movía. En cambio, el carro de los habitantes de Pratola se movió porqe ataron sólo dos buey y se paró en el sitio donde luego surgió el Santuario.

Para el colacamiento de la milagrosa imagen (cm. 106x170), en 1540 construyeron una capilla, renovada en 1587. Pero esa capilla se reveló no suficiente para acoger todos los fieles al culto.

En 1851, al abispo de Sulmona Mario Mirone con una manifestación solemne bendicó la primera piedra del maravilloso complejo sagrado que aún hoy admiramos y que fue ideado por el arquitecto Eusebio Tedeschi (Pratola, 1815- Nápoles, 1848), famoso en los ambientes de Napóles.